¿Tu publicidad vende o molesta?

Todo emprendedor busca llamar la atención de nuevos clientes. Sin embargo, cuando la publicidad depende de un volumen excesivo, el mensaje puede terminar causando más molestias que ventas.

En el Perú existen normas y ordenanzas municipales que regulan los niveles de ruido para proteger la tranquilidad de las personas. Por eso, un exceso de volumen puede convertirse en una infracción.

¿Cómo anunciar un producto sin afectar a los demás?
Muchos negocios ya lo han conseguido. Los vendedores de pan, los heladeros y otros comerciantes suelen utilizar sonidos breves y característicos que los vecinos identifican fácilmente. Más que un ruido, se convierten en una señal que anuncia su llegada.

Otra alternativa es utilizar una melodía suave, una campana o un sonido distintivo, siempre respetando el entorno y la normativa local. Con el tiempo, ese sonido puede convertirse en parte de la identidad del negocio y ser reconocido por los clientes sin necesidad de generar contaminación sonora.

Vender más no siempre significa hacer más ruido. Muchas veces, la mejor publicidad es aquella que logra ser recordada sin incomodar a los demás.

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