Cuando buscamos ideas para emprender, los alimentos siempre aparecen entre las alternativas interesantes porque responden a una necesidad permanente.
Dentro de ellos encontramos muchos productos de larga vida útil que, dependiendo de su presentación y condiciones de almacenamiento, pueden conservarse durante meses sin necesidad de refrigeración.
En el Perú tenemos ejemplos como la avena, la quinua y la maca, productos con una importante presencia en nuestra alimentación y que además forman parte de una tendencia hacia opciones que buscan aportar bienestar.
Para un pequeño emprendedor, comercializar este tipo de productos puede representar una oportunidad: son alimentos de consumo frecuente, pueden facilitar el manejo del stock y permiten comunicar al cliente sus características y usos.
Cuando un producto responde a una necesidad y además ofrece atributos que las personas valoran, tenemos dos buenas razones para pensar en él como una oportunidad de negocio.




