Una característica esencial en el perfil de un emprendedor es la resiliencia. La resiliencia permite enfrentar los desafíos, aprender de los errores y adaptarse rápidamente a cambios en el mercado. Esta capacidad de mantenerse firme y perseverar, incluso ante fracasos o dificultades, es lo que permite a un emprendedor continuar creciendo, innovando y alcanzando el éxito.




