- Capacidad de escucha. Poner atención para comprender la necesidad del cliente.
- Empatía. Permite sentir y ver las cosas desde el punto de vista del cliente.
- Conocimiento del producto. Informar sobre uso, características, beneficios, restricciones, etc.
- Honestidad. Si el producto no soluciona una necesidad o deseo, no lo vendas.
- Resilencia. No desanimarse en los tiempos difíciles, hay que adaptarse a los altibajos del negocio brindando siempre la mejor atención.




