Cuando un negocio es pequeño, podemos pensar que no es necesario documentar cómo hacemos las cosas. Muchas veces tenemos toda la información en nuestra cabeza. Pero ¿Qué ocurre cuando quien maneja el negocio no está disponible?
Datos importantes como quiénes son nuestros clientes y proveedores, qué servicios necesitamos para funcionar, cómo se realizan determinadas tareas o qué compromisos tenemos pueden quedar sin una referencia clara para los demás.
Documentar lo esencial puede ser tan sencillo como crear listas, procedimientos y registros que permitan a otra persona entender cómo funciona. Hoy quizá parezca innecesario porque somos pequeños. Pero si el negocio crece, también crecerán los clientes, las tareas y las responsabilidades.
Si organizarlo ahora te parece difícil, imagina cuánto más complicado será cuando tu negocio crezca.




